La gastronomía de la prefectura de Fukushima es un reflejo fiel de su geografía y de la calidez de su gente. Desde las zonas montañosas de Aizu hasta las llanuras costeras, los ingredientes locales se transforman en platos reconfortantes que combinan técnicas ancestrales de conservación con sabores profundos y únicos. A continuación, te invitamos a descubrir los diez tesoros culinarios más emblemáticos de esta región.
El ramen de Kitakata es uno de los más populares junto al ramen de Hakata y el de Sapporo. En la ciudad de Kitakata es tan común consumir ramen que incluso se desayuna, práctica conocida como asa-ra. Este ramen está hecho con una base de salsa de soja, lo que resulta en un caldo ligero al que se añaden fideos más gruesos en comparación con la mayoría. Se suele complementar con ingredientes como carne de cerdo, cebolla larga, brotes de bambú y el clásico pastel de pescado.
El Kozuyu es una sopa elaborada a base de vieiras secas, zanahorias, hongos shiitake, taro, konnyaku y unas bolitas de harina conocidas como shiratama-fu. Tradicionalmente se sirve en un cuenco de laca de Aizu, una artesanía de Fukushima, y se dice que el número de ingredientes debe ser impar para atraer la buena suerte.
El Ika ninjin es un plato tradicional que se elabora cortando finas tiras de calamar seco, conocido como surume-ika, y zanahorias. Estas tiras se bañan en un marinado de salsa de soja, azúcar, sake y mirin (sake dulce). Originalmente se consumía como alimento de conserva durante el invierno, pero con el paso del tiempo se ha convertido en una guarnición popular durante todo el año.
El soba consiste en fideos de trigo sarraceno que se sirven en un caldo frío o caliente, según el gusto y la temporada. El caldo se prepara con salsa de soja, mirin y dashi (caldo de pescado). Lo que hace particular a esta versión es que se sirve con un puerro japonés largo que se utiliza a modo de palillos, permitiendo comer los fideos mientras se muerde y saborea el puerro.
Las gyoza son pequeñas empanadillas rellenas de vegetales o carne. La variante Enban Gyoza se rellena generalmente de vegetales, se fríe en la sartén y se sirve dispuesta en forma circular (de disco). Son populares por su textura crujiente y, al ser principalmente de verdura, resultan más ligeras que las versiones de carne.
Otro estilo de ramen popular en la prefectura de Fukushima es el Shirakawa ramen. Consiste en un caldo claro y ligero con base de shoyu y pollo o cerdo. Se acompaña de fideos anchos, planos y ondulados, además de verduras. El toque distintivo es la carne de cerdo, que suele ser ahumada o asada al carbón antes de integrarse al plato.
El Aizu sauce katsu-don consiste en una chuleta de cerdo empanizada con una textura muy crujiente. Esta se coloca sobre una cama de arroz cubierta con una capa de col rallada y se baña con la salsa especial estilo Aizu, una combinación de diversas salsas, azúcar y mirin que logra un equilibrio perfecto en cada bocado.
El Nishin no sanshozuke es un plato tradicional de la región de Aizu que utiliza arenque seco o nishin. Para su preparación, el pescado se marina en una mezcla de salsa de soja, sake, azúcar y vinagre, intercalando capas de hojas de sansho (pimienta japonesa). Estas hojas no solo aportan un aroma refrescante y un sabor ligeramente picante, sino que también ayudan a preservar el pescado. Es una conserva histórica que refleja la ingeniosidad de los habitantes de la zona para disfrutar del pescado en la región.
El Miso dengaku consiste en diversos ingredientes ensartados en brochetas de madera que se barnizan con una pasta de miso dulce y salada para luego ser asados al fuego. En Fukushima, es común utilizar tofu, pasteles de arroz
El Kawamata shamo es una variedad de pollo de corral de alta calidad criado en la ciudad de Kawamata. A diferencia del pollo convencional, esta raza se caracteriza por una carne firme, baja en grasa y con un sabor profundo y concentrado. Se suele disfrutar en diversas presentaciones, desde yakitori y tataki hasta en ollas calientes (nabe), donde su textura elástica y su rico perfil de sabor lo distinguen como un ingrediente de lujo dentro de la gastronomía de la prefectura.
Como podemos apreciar, la cocina de Fukushima es mucho más que simple alimento: es historia viva y cultura que se saborea. Ya sea desafiando las costumbres comiendo ramen al amanecer, usando un puerro como utensilio con el Negi Soba, o disfrutando de la sutil complejidad de sus platos marinados tradicionales, cada bocado nos cuenta una historia de adaptación y amor por los ingredientes locales. Explorar Fukushima a través de sus platos es, sin duda, una experiencia imprescindible para cualquier amante de la buena comida.