Comida típica de Tokio

Tokio, la capital de Japón y el destino más visitado del país, posee una riqueza histórica y una variedad gastronómica fascinante. Gran parte de su identidad culinaria se forjó durante el periodo Edo, sentando las bases de sabores y técnicas que, hasta el día de hoy, siguen deleitando a viajeros de todo el mundo. Por eso mencionaremos algunos de los platillos que podrás disfrutar en tu próximo viaje.

Platillos famosos

Edomae Sushi

Este estilo es originario de Tokio, anteriormente conocido como Edo, de donde proviene su nombre. Edomae se traduce como «frente a Edo», lo que hace referencia al pescado capturado en la bahía de la ciudad. Dado que en su época de origen (entre 1603 y 1868) era difícil conservar los alimentos, se desarrollaron diversos métodos de preservación más allá del producto fresco, tales como el uso de sake, sal o el prensado en alga kombu, entre otros.

Monjayaki

A primera vista puede parecerse al okonomiyaki, pero su mezcla de harina es mucho más líquida. A esta base se le añaden ingredientes picados, como mariscos y vegetales, y se decora al gusto con hojuelas de bonito, alga aonori y salsa. Para consumirlo se utiliza una pequeña espátula, ya que se come directamente de la plancha donde se cocina.

Anmitsu

El anmitsu es un postre compuesto por cubos de agar-agar, que le otorgan una consistencia gelatinosa, combinados con pasta de frijol dulce (anko); de ahí el prefijo «An» en su nombre. Suele incluir frutas de temporada y, en ocasiones, helado o polvo de matcha. Se finaliza con un jarabe de azúcar negra (kuromitsu), convirtiéndolo en un postre rico y dulce, especialmente popular durante el verano.

Fukagawa Meshi

Este platillo consiste en almejas, conocidas como asari, preparadas con cebollín y otros vegetales o setas en un sabroso caldo a base de miso. Puede servirse de dos formas: con el caldo abundante o en una versión más seca, siempre sobre un cuenco de arroz blanco al vapor.

 

Chanko Nabe

Es famoso por ser el estofado principal en la dieta de los luchadores de sumo; por ello, es común que muchos restaurantes especializados en este plato sean propiedad de luchadores retirados. Consiste en una olla (nabe) con un caldo base de soja o dashi, al que se le añade pollo, tofu, cebollín, carne, col y otros ingredientes, resultando en un platillo con un alto contenido proteico.

Tendon

El tendon es un donburi o tazón de arroz sobre el cual se coloca tempura (un estilo de capeado japonés). Para este plato en particular, es común que los ingredientes fritos sean langostinos y vegetales de estación. Un elemento distintivo es su salsa, que consiste en una reducción de soja, mirin y azúcar; esta aporta un toque dulce que combina perfectamente con lo crujiente del tempura.

Soba (Edo style)

El soba consiste en fideos de trigo sarraceno, los cuales son de los más populares en Japón. El estilo de Edo se distingue por su técnica de preparación y, especialmente, por su salsa para sumergir (tsuyu) cuando se sirven fríos, aunque también pueden disfrutarse calientes. Este estilo se originó en el periodo Edo y se considera un precursor de la comida rápida japonesa.

Ningyoyaki

Originarios del barrio de Asakusa, los ningyoyaki son pequeños bizcochos horneados en moldes de hierro con
figuras tradicionales, como los Siete Dioses de la Fortuna. Estos dulces suelen estar rellenos de pasta de frijol rojo, conocida como anko, y se caracterizan por su masa suave y esponjosa; es por ello que son uno de los souvenirs comestibles más populares de Tokio.

Tokyo Shoyu Ramen

Considerado el arquetipo del ramen japonés, el estilo de Tokio se define por su caldo claro a base de huesos de pollo —en ocasiones con un toque de caldo de pescado— y una base de salsa de soja o shoyu. Se sirve típicamente con fideos rizados de grosor medio, acompañados de rebanadas de chashu (panceta de cerdo estofada), brotes de bambú, cebollín y la emblemática rodaja de narutomaki (pastel de pescado).

Sakuramochi (Chomeiji)

A diferencia de la versión de Kansai, que utiliza granos de arroz, el estilo Chomeiji de Tokio emplea una masa fina y lisa hecha de harina de trigo, similar a una pequeña crepa. Esta masa se rellena con pasta de frijol dulce y se envuelve en una hoja de cerezo encurtida en sal. La combinación del dulzor del relleno con el toque salado y el aroma floral de la hoja lo convierte en el dulce perfecto para celebrar la llegada de la primavera.

Explorar la gastronomía de Tokio es realizar un viaje en el tiempo a través del paladar. Desde la sencillez técnica de un tazón de soba hasta el delicado equilibrio de un sakuramochi, cada bocado nos cuenta la historia de una ciudad que sabe honrar sus raíces mientras abraza la modernidad. No importa si es en un lujoso restaurante o en un puesto tradicional de Asakusa: comer en Tokio es, sin duda, una experiencia que se queda grabada en el corazón.